En primera persona… Manejo del duelo y afrontamiento a la muerte

Conversamos con José González, licenciado en Psicología y especializado en procesos de duelo y counselling, miembro de la sección clínica del Colegio de Psicólogos de Madrid y de la Junta Directiva de Psicólogos sin Fronteras. Director de Apertus Psicólogos donde ejerce como psicoterapeuta y mediador familiar y Manuel Nevado, licenciado en Psicología y Doctor en Ciencias de la Salud. Vicepresidente de Psicólogos sin Fronteras de Madrid. Coordinador del grupo de emergencias de PSFM. Ambos son autores y tutores de los cursos de InTEA, Manejo del duelo y afrontamiento a la muerte y Detección, prevención e intervención en conducta suicida.

Entrevista a José González y Manuel Nevado - Manejo del duelo y afrontamiento a la muerte

¿Cómo describiríais el duelo?

El duelo es una sensación de pérdida sin posibilidad de reparación, es una reacción emocional ante una pérdida que cumple un papel adaptativo pudiendo contribuir al crecimiento personal. Pero también es una de las experiencias más estresantes que ha de afrontar el ser humano y que está asociada a importantes problemas de salud como depresión, ansiedad, abuso de fármacos y alcohol o ideación suicida. No siempre tiene por qué ir ligado a la muerte, puede tener distintas causas: la desaparición de un ser querido, la pérdida de la salud, separación de la pareja, duelo migratorio o un cambio de domicilio, etc. Todas ellas provocan emociones y sentimientos que tienen una base común, pero que se diferencian en la intensidad y en la capacidad para asumir la sensación de pérdida.

"El duelo es una sensación de pérdida sin posibilidad de reparación, es una reacción emocional ante una pérdida que cumple un papel adaptativo pudiendo contribuir al crecimiento personal."
¿Todas las personas lo viven de la misma forma?

Es una experiencia íntima que cada persona vive de una manera individual, incluso cuando hay que enfrentarse a un duelo común dentro de una familia, por ejemplo, la muerte del padre, cada miembro lo vivirá de un modo distinto. Durante el proceso de duelo, los familiares experimentan sentimientos de tristeza, incredulidad, ira, envidia, culpabilidad, tristeza y resignación. Pero sólo cuando se es capaz de valorar, sin idealismos ni reproches, lo que el fallecido tenía de bueno y de malo, se puede considerar que hemos superado el duelo.

"Cada miembro lo vivirá de un modo distinto."
¿Hay alguna forma de hacer más llevadero el dolor?

No hay recetas que permitan aliviar el dolor. Pero existen algunos recursos que ayudan a vivir el proceso conscientemente y permiten superar las distintas etapas, evitando la aparición de comportamientos patológicos. Pero antes de considerarlos, debemos tener en cuenta que existen una serie de factores, que modulan la capacidad de una persona para afrontar el duelo. Algunos de los factores mediadores relevantes en el proceso del duelo son: la manera de morir, la naturaleza del apego, las redes de apoyo social y los recursos personales.

En primera persona... Duelo y afrontamiento a la muerte

¿Cuáles son las fases del duelo?

Para superar el proceso de duelo y ser capaz de rehacer de nuevo la vida, retomando aquellas actividades que como consecuencia de la enfermedad del ser querido se fueron dejando atrás, se tiene que pasar por una serie de fases (Kübler-Ross), que aproximadamente pueden durar entre los seis y los dieciocho meses. Las fases son las siguientes:

Negación: sería la primera de las etapas del proceso de duelo, y puede durar desde unas horas hasta un tiempo ilimitado. La negación surge como una respuesta inconsciente del ser humano, a modo de mecanismo de defensa que impide la toma de conciencia de la muerte o pérdida del ser querido. Durante esta fase, el doliente sigue buscando al fallecido, lo que dará lugar a ensoñaciones con él o ella o a que pueda tener pequeñas alucinaciones en las que tiene la sensación de que lo ha percibido, sin lugar a duda, es fruto del proceso de negación de la pérdida que irá pasando con el tiempo.

Ira: Poco a poco, la percepción de pérdida comienza a aparecer y es en ese momento cuando se pasa a la segunda etapa. La ira aparece, entre otros motivos, por la sensación de vacío que queda tras el fallecimiento, unida a la sensación de falta de apoyo y a la posible soledad llevan al familiar a generar ira hacia sí mismo, hacia otras personas o incluso ante sus propias creencias. La pregunta más repetida en esta fase es: ¿Por qué a mí?

Culpa: La ira comienza a apaciguarse y llegamos a la etapa de culpa. Esta etapa puede llegar a ser una de las más importantes a la hora de elaborar el proceso de duelo, entre otras cosas porque va a estar presente prácticamente a lo largo de toda la vida. En ella, el doliente comienza a buscar posibles culpables a lo que le ha sucedido y al final acaba auto culpabilizándose: “Si me hubiera enterado antes de lo que tenía”, “Si le hubiera tratado mejor”, “Si no le hubiera gritado”. Toda esta culpabilidad le va a llevar a tener ensoñaciones nocturnas y arrebatos de dolor en momentos puntuales.

Depresión: En esta etapa, el doliente empieza a tomar conciencia de la pérdida e intenta recordar al ser querido, utilizando fotos, recuerdos u objetos que le faciliten sensaciones que poco a poco comienza a perder. Al ir asimilando el dolor y la pérdida, comienza a plantearse el futuro y le genera miedo, debido sobre todo a la sensación de vacío provocada por la falta del ser querido. En esta fase del duelo la pregunta más frecuente quizá sea: ¿Y ahora qué hago yo?

Aceptación: Es la última etapa del proceso, llega el momento de aceptar la muerte y de tratar de rehacer la vida. En esta etapa comenzamos a desprendernos de objetos y de recuerdos del difunto. Es una etapa en la que no sé esta ni alegre ni deprimido, tan solo resignado ante la realidad de seguir viviendo sin la persona querida. Es el momento de tomar decisiones sobre cómo será a partir de ahora la vida y de resolver aquellos asuntos pendientes. En esta fase del proceso es conveniente realizar una despedida simbólica que facilite el proceso de aceptación.

¿Cuáles son los tipos de duelo?

Se dividen en:

Normal: aquel donde las reacciones citadas en el punto anterior permanecen durante un periodo comprendido entre los seis y los 18 meses. Durante este periodo el doliente va superando las distintas fases del proceso, hasta llegar a la aceptación de la pérdida, pudiendo volver a rehacer su vida sin la presencia del ser querido.

Patológico: se produce cuando la persona se ve superada por la pérdida, llevando consigo una ruptura de su equilibrio físico y psíquico. Algunas de las señales de alerta que pueden inducir a que el duelo se está convirtiendo en patológico serían: falta total de respuesta ante la muerte, el dolor intenso se prolonga sobremanera, sentimientos desproporcionados de culpa, idealización de la persona fallecida, ausencia de recursos personales o familiares, historia previa de trastornos psicológicos, estar absorto con los recuerdos, síntomas hipocondríacos relacionados con la enfermedad, desconexión de la realidad, visitas continuadas al cementerio.

Crónico: se produce cuando las reacciones del proceso de duelo se arrastran durante años y el familiar es incapaz de reinsertarse socialmente.

Anticipado: la familia percibe la pérdida como inevitable antes de que esta suceda. Esto da lugar a que cuando la pérdida se produce, las reacciones ante el proceso de duelo sean menos intensas pues con anterioridad a la pérdida esta era percibida como inevitable.

Retardado: la reacción diferida se muestra en aquellas personas que en las fases iniciales del duelo son capaces de mantener el control de la situación sin dar signos aparentes de sufrimiento. La preocupación de ayudar a familiares y atender diversas exigencias de las circunstancias no les deja tiempo para ocuparse de sí mismas. Después de negarlo, basta un simple recuerdo, una profundización en sus sentimientos o una imagen para desencadenar el duelo no resuelto que llevan dentro.

Ambiguo: Duelo que aparece como consecuencia de la no presencia física del muerto, por ejemplo, en aquellas personas con familiares desaparecidos, gente dada por muerta… Familiares que no pueden cumplir con los rituales de la despedida y que constantemente se realizan preguntas del tipo: “¿Volverá o no?”, “¿estará muerta o no?”, “¿celebro el funeral o no?”

¿Cómo vive el duelo nuestra sociedad?

A un nivel “macro” nuestra sociedad se podría definir como tanatofóbica: la muerte es un tabú que se forja socialmente desde la infancia. Ocultamos la enfermedad, las separaciones y la muerte, impidiendo que nuestros hijos participen en las despedidas.

A nivel “micro”, el hecho de que el resto de los familiares y amigos del fallecido vivencien las fases o tareas del duelo a ritmos y velocidades diferentes, es una fuente de conflicto y tensión que está detrás de la estadística que indica que el 68% de las parejas que pierden un hijo acaban separándose. Aquellos vínculos que, a priori deberían ser un bastón, se pueden convertir en obstáculos en el proceso de duelo.

"En nuestra sociedad la muerte es un tabú que se forja socialmente desde la infancia. Ocultamos la enfermedad, las separaciones y la muerte, impidiendo que nuestros hijos participen en las despedidas."

En primera persona... Duelo y afrontamiento a la muerte

¿Puede complicarse esta etapa?

Los estudios concluyen que un tercio de las consultas en atención primaria tienen origen psicológico, y que, de ellas, una cuarta parte son el resultado de algún tipo de pérdida. Esta estadística refleja que hay una importante necesidad de atender a dichas personas, así como de crear un recurso para todas aquellas que, ante la situación de duelo, quieran compartir su pérdida y nutrirse de un asesoramiento que les guíe y les oriente en este difícil y largo camino. De esta manera, podrán tener una mejor resolución de la pérdida y contribuir a su crecimiento personal.

Curso TEA Ediciones - inTEA - Manejo del duelo y afrontamiento a la muerte vía @TEAEdiciones
¿Qué nos permite el trabajo terapéutico?

El trabajo terapéutico permite normalizar las diferencias en la elaboración idiosincrática del duelo, permitiendo construirlo de manera individual y personal. La estigmatización de la pérdida transmite el mensaje de que las emociones aparejadas al duelo (negación, rabia, ira, enfado, culpa, tristeza) no están permitidas. Parte de nuestro trabajo terapéutico consiste en legitimar estas emociones. Las mal llamadas emociones negativas están en nuestro “pool” o repertorio emocional porque son útiles filogenéticamente, de hecho, compartimos estas emociones con otros animales.

¿Todos estos temas se tratan en el curso de InTEA?

Sí, vemos todos estos temas y nos centramos también en el duelo infantil que tiene sus propias características.

¿En qué se diferencia este curso de otros que trabajen el manejo del duelo?

Es un curso eminentemente práctico, en el que los participantes van realizando ejercicios vivenciales que les permiten ponerse en el lugar del doliente y además incluye un modelo de taller de intervención, tanto individual como grupal, estructurado en sesiones que ha sido galardonado con el premio de aplicación “Lafourcade Ponce” del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

  

Muchas gracias por vuestra amabilidad es un placer contar con profesionales como vosotros.

  


1 de agosto de 2019 - Dpto. de Comunicación TEA Ediciones

  

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912 705 060 Ext. 61710
intea@teaediciones.com

  

  

 




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