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Perspectiva histórica general de TEA Ediciones

Índice


1. Primera etapa: Nacimiento y primeras publicaciones (1957-1965)
2. Segunda etapa: Consolidación de la edición de tests (1966-1974)
3. Tercera etapa: Autonomía (1975-1990)
4. Cuarta etapa: Relevo generacional (1991-2000)
5. Quinta etapa: Expansión (2000…)

Aunque TEA Ediciones es una empresa de reducido tamaño y todavía joven su impacto sobre la psicometría en lengua española ha sido muy importante y por ello muchas personas pueden estar interesadas en conocer un poco mejor su historia. Podemos considerar cinco etapas que nos facilitan la comprensión de los principales hitos que la jalonan y de los hechos más relevantes acaecidos.

Primera etapa: Nacimiento y primeras publicaciones (1957-1965)

Aunque hoy cuantos profesionales se dedican a la Psicología, a la Pedagogía y a la Psiquiatría conocen a TEA Ediciones como la empresa líder en publicación de instrumentos de evaluación psicológica, muchos desconocerán que cuando se fundó en 1957, con un capital social de 250.000 pesetas (unos 1.500 €), recibió el nombre de Ediciones TEA, S. A. y su objetivo social era la edición, sí, pero la edición de libros de carácter técnico empresarial.

Ocho pioneros de la gestión empresarial en España, que han sido muy conocidos por sus brillantes trayectorias profesionales, firmaron la escritura de constitución y formaron el primer consejo de administración: Roberto Cuñat, José Barrado, Bernardo Garbayo, Ángel Pérez-Herrera, Fernando Arbex, Juan Manuel Gómez Zuloaga, Enrique Blanco e Ignacio Echaide.

Al mismo tiempo, ya en 1958, se formaba el departamento de Psicología de T.E.A. (Técnicos Especialistas Asociados, S. A.), empresa hermana y en gran parte con accionistas comunes. Este departamento de nueva creación, en gran medida fruto de la inquietud humanista de Roberto Cuñat, se dedica a prestar servicios profesionales a las empresas en los ámbitos de la selección de personal, los sistemas de promoción y el asesoramiento en materias de gestión de los recursos humanos.

Fig. 1. Roberto Cuñat Cossonis, fundador de Ediciones TEA y promotor de los servicios de selección y de edición de tests

Ediciones TEA comienza rápidamente sus actividades centradas inicialmente en la distribución y edición de libros y otros materiales que las empresas españolas necesitaban en aquellos comienzos de lo que después sería la revolución industrial española. Las primeras grandes empresas industriales (Standard Eléctrica, Telefónica, SEAT, Marconi...) carecían de servicios de asesoramiento y apoyo y de instrumentos de gestión para facilitar el desarrollo de sus actividades. Los fundadores de T.E.A. y de Ediciones TEA tuvieron la visión, característica de todo buen empresario, de percibir esta necesidad y así, anticipándose al futuro, fundaron la empresa de consultoría (T.E.A.) y la empresa editorial (Ediciones TEA).

En esta primera etapa Ediciones TEA tendría un papel relevante en el desarrollo industrial español introduciendo instrumentos de gran valor para la gestión empresarial. A título de ejemplo, podemos citar dos tipos de publicaciones hoy casi totalmente olvidados y que tuvieron en su día una gran importancia:

  • El primero es el catálogo de las publicaciones del BTE, el Bureau des Temps Elemmentaires. Este conjunto de normas y procedimientos, mediciones de tiempos elementales de producción y sistemas de mejora de la productividad industrial provenía de Francia, país mucho más desarrollado que España en aquel momento y que sería durante muchos años la fuente de la que bebería la naciente gestión de las empresas españolas.
  • El segundo grupo de publicaciones a destacar estuvo formado por un conjunto de manuales técnicos dirigidos a proporcionar los conocimientos básicos necesarios en los oficios más relevantes y significativos. Estos manuales fueron de gran ayuda en la necesidad de formar en poco tiempo a miles de nuevos obreros industriales, en gran parte procedentes del campo y con muy escasa formación básica.

Fig. 2. Portada del catálogo del Bureau des Temps Elemmentaires

Fig. 3. Portada de uno de los manuales de la serie TECNOR, dedicado a la industria de la madera

Así, Ediciones TEA inició su andadura empresarial que como veremos quedó en parte truncada pocos años más tarde pero que ya en su primer año de actividad (1958) produjo los primeros frutos en forma de beneficios. Según las cuentas presentadas al consejo de administración por Fernando Arbex las ventas en el primer año de actividad de la empresa ascendieron a 329.490,91 pesetas (2.000 €) con un beneficio de 10.639,34 pesetas (60 €), destinándose el 50% del mismo al pago de impuestos y el restante 50% a reservas.

Fig. 4. Cuenta de pérdidas y ganancias de Ediciones TEA, ejercicio 1958

Paralelamente y casi al mismo tiempo, había ido surgiendo en España una corriente muy interesada en los avances que la Psicología experimental había producido, sobre todo en Francia y en Estados Unidos. Bajo el impulso y la inspiración de José Germain un grupo de jóvenes y brillantes estudiosos había empezado a sentar las bases de la moderna Psicología española. Yela, Secadas, Álvarez del Villar, Siguán, Pinillos y María Eugenia Romano, formaron una generación de pioneros universitarios que ha dejado una huella imborrable.

Desde organismos como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas o el Instituto Nacional de Psicología Aplicada y desde empresas como Standard Eléctrica introdujeron las modernas técnicas psicológicas con un gran rigor científico y una preclara visión de futuro, aunque tampoco debemos olvidar que desde bastante tiempo atrás ciertos organismos venían utilizando tests traídos de otros países e incluso elaborados en España.

Roberto Cuñat, Mariano Yela y Miguel Siguán coincidieron trabajando en Standard Eléctrica y pudieron experimentar las dificultades debidas a la falta de herramientas de gestión eficaces a las que se enfrentaba la naciente industria española. Mariano Yela, que puede considerarse sin temor a exagerar el padre de la psicometría española, era ya catedrático en 1957, con sólo 36 años, y se había hecho un experto en psicometría trabajando en Chicago en el laboratorio de Thurstone.

Tanto Roberto Cuñat como Mariano Yela comprendieron la necesidad imperiosa que tenían en aquel momento las empresas españolas de utilizar instrumentos de evaluación psicológica más rigurosos. Así, bajo el impulso y la coordinación de Yela, T.E.A. inició la búsqueda y localización de todos aquellos instrumentos que ya estaban utilizándose en España, adaptados por el propio Mariano Yela o por algunos de sus colegas, como Pinillos y Secadas.

En aquellos momentos el objetivo esencial de T.E.A. era contar con instrumentos de evaluación para su propio uso en las actividades de consultoría y de selección de personal. La idea de comercializar los tests para otras empresas desarrollando una auténtica actividad editorial se iría abriendo paso poco a poco, más adelante.

Dada la situación del mercado español, no es de extrañar que en esa primera etapa los tests que se empezaron a adaptar y a utilizar fuesen casi exclusivamente pruebas destinadas al mundo laboral y, sobre todo, destinadas a evaluar las aptitudes más relacionadas con la actividad industrial: Aptitud espacial, compresión mecánica, habilidades manuales, coordinación visomotora, etc.

Yela desarrolló entonces algunos instrumentos de medición que supusieron las primeras pruebas elaboradas en España y se han convertido en clásicos. Así, por ejemplo: Otis-Yela, Rotación de figuras macizas, Rapidez motora, Coordinación visomotora, etc.

Pero tanto Cuñat como Yela eran conscientes de que España necesitaba adaptar los instrumentos existentes en otros países, entonces mucho más desarrollados. A pesar de las políticas de autarquía que imperaban en aquel momento, ya en 1960 se firmó el primer contrato con una editorial de tests extranjera, precisamente con la editorial más importante en este campo, The Psychological Corporation. Roberto Cuñat en nombre de T.E.A. y el presidente de la corporación americana firmaron un acuerdo que iniciaba una cooperación entre las dos compañías que dura ya 50 años.

Fig. 5. Reproducción parcial del contrato firmado con The Psychological Corporation en 1960

Un año más tarde se firmaría otro contrato decisivo, en este caso con la primera editorial de tests francesa, Centre de Psycholgie Appliquée, y para la publicación de un test que se convertiría en un instrumento casi mítico, masivamente utilizado, conocido de todo el mundo, un clásico en fin. Y, por qué no decirlo, uno de los más plagiados: El D-48.

Fig. 6. Reproducción del contrato para la adaptación del D-48

De esta forma se sentaban las bases de lo que sería el futuro desarrollo de TEA Ediciones y de la edición de tests en España. Los primeros instrumentos eran una realidad y empezaban a estar a disposición de los profesionales, aunque casi exclusivamente referidos al ámbito industrial.

Las publicaciones realizadas en estos primeros años muestran la coexistencia en TEA de dos corrientes ideológicas dependientes de las inquietudes y formación académica de quienes las sustentaban. Por una parte una tendencia tecnocrática interesada en los aspectos de la productividad, la organización industrial, la mejora de métodos y la formación de los operarios, representada por ingenieros como Bernardo Garbayo, Ignacio Echaide y Enrique Blanco; y por otra parte una tendencia de enfoque humanista que se interesa espacialmente por la adecuación de la persona al puesto de trabajo, la motivación del personal y las técnicas de selección, formación y remuneración, tendencia ésta representada por psicólogos, economistas y filósofos como Mariano Yela y Roberto Cuñat. Pero ambas tendencias coinciden en la visión empresarial de querer ofrecer a los clientes (principalmente empresas) productos y servicios que éstos necesitaban y que hasta entonces no habían estado disponibles en España.

Segunda etapa: Consolidación de la edición de tests (1966-1974)

En estos primeros años la evolución de la actividad de publicación de tests es bastante confusa. Por una parte no siempre disponemos de las fuentes documentales originales, por otra parte la memoria personal presenta no pocas lagunas y por otra en los primeros momentos no era clara la voluntad de proceder a una verdadera edición de los materiales sino que en muchos casos se veían más bien como herramientas para uso propio al servicio de las actividades de consultoría y selección de personal de T.E.A.

La actividad propiamente editorial se orientaba, como hemos visto, a las obras de gestión y de organización científica. En 1965 se lanzó al mercado una obra que constituiría un hito de extraordinaria importancia, no sólo para T.E.A. y para Ediciones T.E.A. sino para todos los que en ese momento empezaban a trabajar en el campo de la gestión empresarial en España: Funciones y tares de dirección general. El autor era Octave Gelinier, un brillante consultor del grupo CEGOS en Francia, que había sabido adaptar a la cultura europea y latina los principios de la dirección por objetivos y del management moderno y hacerlo con una claridad y una concisión excepcionales, incluyendo ejemplos y casos prácticos de gran valor pedagógico. El Funciones y tareas, como era conocido familiarmente, no sólo tuvo una gran acogida en el mercado sino que, sobre todo, fue de gran trascendencia para la incipiente empresa española porque fue uno de los canales principales por medio de los cuales entraron en nuestro país los principios de la gestión empresarial profesional.

Fig. 7. Portada de la obra de Gelinier Funciones y tares de dirección general

Octave Gelinier gozó de un merecido prestigio en España, donde asesoró a numerosas empresas y dictó docenas de conferencias. Ediciones TEA publicó algo después otra importante obra suya: El secreto de las estructuras competitivas.

Un dato que nos puede dar idea de la importancia que ha tenido esta publicación es que todavía 40 años después de su primera edición es obra de referencia como “bibliografía básica” en algunas universidades españolas.

Mientras tanto, en lo que se refiere a las pruebas de evaluación psicológica, ante la situación de confusión que reinaba en el incipiente mercado español en 1963, cuando ya se había incorporado a esta actividad la aportación decisiva de Agustín Cordero, se decide acometer un plan serio y sistemático para hacer una recopilación y ordenación de los tests existentes (recogiendo todos los datos que había) y, a partir de esa información, se pide permiso a los correspondientes propietarios para la adaptación y publicación de numerosas obras españolas y extranjeras.

Muchas fueron las obras relevantes que se pusieron a punto y que se publicaron en aquellos años. Citaremos sólo algunas que por su interés y originalidad merecen destacarse:

Otis sencillo, TEI (Otis Yela), COE (GCT-7), SET-N y CA, Rotación de figuras macizas, Superficies, Rompecabezas impresos, Palancas, Ortografía-l, Mecánica, Toulouse Pieron, Formas idénticas, Cuadrados de letras, IC (TET-6) y los manipulativos Escala de Alexander, O'Connor, Rapidez de movimientos, Coordinación visomotora y Coordinación bimanual.

Se trataba en ocasiones de obras de creación propia y en otras de adaptaciones de pruebas extranjeras. También en ciertos casos se daban situaciones intermedias en las que se partía de una obra preexistente y a partir de ella se hacía una obra que sin ser completamente original sí podía considerarse una obra nueva pues se modificaba sustancialmente.

Sólo con ver los títulos de muchas de estas obras puede comprobarse que estaban muy adaptadas a las necesidades industriales de la época. En general la evaluación se limitaba a las aptitudes y, entre éstas, principalmente a las más relacionadas con la habilidad manual y las capacidades espacial y mecánica. Muchas de estas obras han ido siendo retiradas del mercado, no tanto porque hayan dejado de ser útiles o válidas sino porque las necesidades de los clientes han cambiado notablemente y se ha reducido la demanda de evaluación de este tipo de aptitudes. Otras, por el contrario, como el Otis sencillo, el Toulouse Pieron y el Formas idénticas siguen siendo instrumentos de uso cotidiano de los profesionales de la evaluación casi 50 años después de su primera aparición.

En un primer momento las obras se conciben principalmente para uso interno, es decir, como instrumentos de apoyo a las actividades de consultoría y de selección que realiza la propia T.E.A. Pero muy pronto se comprende que la empresa española tiene una gran necesidad de contar con herramientas de evaluación bien desarrolladas y va abriéndose paso la idea de comercializar de forma más amplia las obras que se van poniendo a punto.

Nos llama la atención hoy en día cómo se aunaba el rigor profesional y metodológico que se intentó aplicar desde el primer momento, sin duda por la influencia decisiva de Mariano Yela, con la escasez de medios y el carácter artesanal y manual que tenía todo el diseño y la elaboración de los tests y de sus materiales. Es muy probable también que el interés científico que tenía el propio Yela por todo lo relacionado con la que él llamaba “inteligencia técnica” influyese sensiblemente en las decisiones que en aquellos momentos se tomaban en TEA.

Podemos comprobar que ya en esos momentos iniciales nunca faltó la existencia de un manual técnico que recogiese la información necesaria para la aplicación e interpretación de la prueba y los pertinentes baremos elaborados a partir de muestras españolas, aunque al mismo tiempo se trataba normalmente de manuales muy sucintos y elementales. La figura adjunta recoge, por ejemplo, la primera página del manual del test Rompecabezas impresos, un clásico que ha sobrevivido hasta tiempos muy recientes. Puede observarse que está producido con una simple máquina de escribir manual y que las escasas copias que se producían lo eran con ayuda del tradicional papel carbón que permitía obtener como máximo 3 ó 4 copias a partir de cada original mecanografiado.

Fig. 8. Primera edición del manual del test de Rompecabezas impresos (circa 1962)

También de forma artesanal, a veces hasta límites hoy increíbles, se elaboraban los restantes materiales de que constaba la prueba. Los cuadernillos con los elementos del test solían ser dibujados a mano por los propios técnicos que preparaban el test, aunque en el caso de pruebas más delicadas se encargaba esta tarea a un delineante profesional. Normalmente se usaba un original transparente y las copias se producían mediante el sistema de diazocopia, usado en aquellos tiempos para la reproducción de planos.

Sin embargo, el componente más genuinamente artesanal solía ser la plantilla de corrección, frecuentemente una mera cartulina compuesta a máquina de escribir en la que se recortaban ciertas ventanas con ayuda de unas tijeras caseras (ver como ejemplo la plantilla de la misma prueba Rompecabezas impresos en la figura 9).

Fig. 9. Plantilla de Rompecabezas impresos, en cartón para recortar.

Poco a poco fueron mejorándose los procedimientos de producción para permitir la edición de cantidades más grandes de unidades. Para los manuales se empezó a utilizar el procedimiento de uso general en la época conocido como multicopista, consistente en mecanografiar el texto sobre un soporte especial muy fino e impermeable en el que los martillos de la máquina de escribir producían pequeñas perforaciones con la forma de cada tipo. Posteriormente este original se colocaba en el rodillo de la máquina multicopista y las copias se iban produciendo al presionar la tinta sobre el original impermeable y pasar sólo a través de los poros producidos en él por la máquina de escribir para formar la letra en la copia en papel. Este sistema que fue de uso general y supuso el antecedente inmediato de las actuales fotocopiadoras, permitía producir unos pocos cientos de copias, de muy baja calidad, a partir de cada original mecanografiado.

Fig. 10. Manual del test O’Connor, producido a multicopista

Para mejorar algo la apariencia de estos primitivos manuales se diseñó la primera cubierta estándar de los tests de TEA, en colores azul y blanco, que se convirtió en una imagen conocida y fácilmente identificable por cualquier profesional de la evaluación y que se mantuvo sin cambios durante 10 ó 15 años (ver imagen adjunta).

Fig. 11. Cubierta estándar de los manuales de los tests en los años 1960

En el caso de los cuadernillos o ejemplares de los tests, un material menos costoso y que se consumía en mucha mayor cantidad, pronto se recurrió a la producción industrial de imprenta. Las primeras tiradas impresas se produjeron a principios de los años 60, aunque algunas de estas primeras versiones se han perdido o no se pueden fechar con exactitud porque se imprimieron sin indicar el año de producción. Podemos ver, por ejemplo, en la figura adjunta la primera edición del Test Elemental de Inteligencia (TEI), de Yela, producida en 1966. El TEI fue una de las primeras pruebas editadas por TEA, como lo atestigua el hecho de tener el número 4 en la numeración secuencial que durante muchos años se fue adjudicando a las obras producidas.

Fig. 12. Portada del cuadernillo del TEI de Yela

Merecen mención aparte, por la importancia de los estudios que se llevaron a cabo y por el uso que posteriormente vinieron a tener, los tests D-48, Mac Quarrie, Caras y PMA. Decenios después siguen siendo ampliamente utilizados y su prestigio y eficacia no ha menguado a pesar de su longevidad. El estímulo de las series representadas por fichas de dominó que popularizó el D-48, de Anstey y Pichot, ha demostrado ser de una gran eficacia para la evaluación de la inteligencia general a pesar de su apariencia simple y lúdica. El manual del D-48 fue el primero que se produjo a imprenta y se comercializó de forma general.

Otro hito trascendental fue la publicación de la batería PMA, Aptitudes Mentales Primarias, de Thurstone. Éste fue uno de los instrumentos que trajo Yela a España tras su estancia en el laboratorio que Thurstone tenía en Chicago y que bajo su supervisión fue adaptado y publicado a comienzos de los años 60. La sencillez de los estímulos del PMA, junto con su capacidad para alcanzar niveles de discriminación muy satisfactorios, explican la difusión y prestigio de que ha gozado este instrumento.

Algunos años después se acometería la adaptación de una batería de gran prestigio en EE.UU. y que para TEA supuso un importante salto cualitativo, la batería DAT, Tests de Aptitudes Diferenciales. El cambio implicaba en primer lugar que la batería cubría una doble vertiente, puesto que podría ser utilizada en el área industrial y también en la pedagógica, un campo nuevo en el que TEA hacía su primera incursión.

En segundo lugar, para la adaptación de esta batería (que comenzó en 1965 y concluyó en 1967) se hizo un plan mucho más completo y ambicioso que se llevaría a cabo con la colaboración de la universidad (profesores y estudiantes) y que pretendía ser el modelo que en adelante debería servir de guía en la mayoría de las adaptaciones a realizar (véase la figura 13).

Fig. 13. Plan de la adaptación española del DAT (parte)

A partir de 1970 se empieza a producir un giro en la actividad editorial de tests que tal vez en aquel momento se produjo de forma natural y sin ser fruto de una reflexión estratégica completamente consciente pero que con la perspectiva que da el paso de los años podemos comprender hoy que se trató de un cambio cualitativo decisivo para el futuro de la empresa y también para la psicometría española: A pesar de que la edición de tests seguía dentro de la empresa de consultoría, se comprendió que existían necesidades de evaluación psicológica no sólo en el campo industrial sino también en los campos de la educación y la clínica, y poco a poco empezaron a adaptarse obras muy importantes pero completamente ajenas al ámbito de la psicología industrial.

Así, se adaptaron pruebas tan relevantes como la de Interesases Profesionales de Thurstone (IP), que fue durante muchos años el instrumento esencial para la orientación laboral y profesional, el MMPI, el famoso Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota, el principal instrumento construido para evaluar los aspectos clínicos o patológicos de la personalidad, e incluso ciertos instrumentos de inspiración psicoanalítica, como el Test Z. La adaptación del MMPI fue aprobada por la editorial americana (The Psychologial Corporation) mediante carta de fecha 22 de diciembre de 1969, que reproducimos en la figura 14. En ella consta la felicitación manuscrita de Roberto Cuñat a Agustín Cordero por los comentarios elogiosos que se vierten sobre la versión hecha por TEA:

...Me satisface poder decir que nos parece que T.E.A. ha hecho, como siempre, una muy buena traducción. Pueden continuar por tanto con los trabajos necesarios para la edición, con nuestra calurosa aprobación.

Fig. 14. Carta de The Psychologial Corporation aprobando la adaptación del MMPI (1969)

Este cambio, que demuestra una vez más la intuición de los fundadores de TEA y su capacidad de responder eficazmente a las necesidades de un mercado naciente, está en el origen no sólo del futuro desarrollo de TEA Ediciones sino de una evolución que desembocaría casi necesariamente en su separación de la empresa de consultoría.

También en estos momentos, y como una muestra más de este decisivo giro estratégico, se inicia el proyecto de adaptar las escalas más prestigiosas existentes para la medición de la inteligencia en forma individual, las escalas de Wechsler, lo que supuso para TEA una vez más un gran reto económico y humano, superior a todos los acometidos con anterioridad. Así, en 1971 se publicó el WAIS, Escala de Inteligencia de Wechsler para Adultos, y en 1974 el WISC, Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños, que puede ser tal vez considerado como el instrumento más importante y más decisivo de los publicados en estos 50 años.

Como es lógico en un entorno de gestión profesional competente, la decisión de acometer la publicación de estas obras que demandan una cuantiosa inversión para su adaptación y tipificación y cuya aceptación por parte del mercado era en aquel momento una incógnita, fue precedida de un profundo estudio económico que afortunadamente ha sido conservado. En la figura 15 reproducimos una página del estudio económico que se realizó en el año 1965 antes de tomar la decisión de pedir los derechos para publicar el WAIS.

Fig. 15. Parte del estudio de viabilidad para la adaptación del WAIS (1965)

A comienzos de los 70 se elaboran los primeros tests de creación propia, diseñados por el equipo de investigación y desarrollo de la propia TEA, entonces llamado Sección de Estudios. Se trata una vez más del germen de una actividad que con los años adquiriría una gran fuerza y se convertiría en uno de los signos distintivos de la empresa, con escasos paralelismos en otras empresas editoriales, y en una elemento decisivo para garantizar la calidad técnica de las publicaciones y la autonomía de la empresa. Algunas de las primeras pruebas elaboradas en aquellos momentos son: el TIG-1 y el TIG-2, Tests de Inteligencia General (niveles l y 2), el MAI (Memoria Auditiva Inmediata), el TICV (Test de Comprensión Verbal) y los TN, Tests Numéricos (niveles 1 y 2). Agustín Cordero, Nicolás Seisdedos y María Victoria de la Cruz siguieron durante muchos años la senda que había trazado inicialmente Mariano Yela, desarrollando numerosas pruebas para responder a necesidades del mercado no plenamente cubiertas por otros instrumentos.

El hecho de disponer en la plantilla de TEA de técnicos expertos en psicometría permite iniciar una actividad que también ha ido adquiriendo una fuerza destacada en años posteriores: La elaboración de tests a la medida para exámenes realizados en organismos públicos o en grandes empresas. Podemos admitir que esta actividad es un poco anómala porque incumple uno de los requisitos de todo buen test: Que haya sido debidamente validado y tipificado. No obstante, es cierto que algunos organismos necesitan (o quieren) disponer de instrumentos inéditos por razones de confidencialidad y que su objetivo no es atribuir a cada candidato una puntuación objetiva y típica sino ordenarlos de mayor a menor capacidad mediante un instrumento único, objetivo y con buena validez aparente. Para responder a esta necesidad, los técnicos de TEA han desarrollado en estos 50 años más de 400 instrumentos a la medida, muchos de los cuales, posteriormente, una vez depurados, validados y tipificados, se han convertido en pruebas publicadas.

En 1972 se inicia, todavía de forma muy vacilante, una actividad que también ha venido teniendo una gran trascendencia en años posteriores: Los servicios de corrección electrónica. Toda persona que haya trabajado con tests de evaluación psicológica sabe lo laboriosa que resulta la corrección de los tests de forma manual, aunque sea con la ayuda de las tradicionales plantillas de cartón o de papel transparente. Es una tarea manual, que frecuentemente consume mucho tiempo valioso del psicólogo, muy tediosa y en la que es muy fácil cometer errores que pueden distorsionar los resultados del sujeto.

TEA pues, una vez más, asume el reto de ser pionera en una actividad compleja y que, dados los medios disponibles en aquel momento, tenía grandes limitaciones y dificultades. Se empieza recurriendo a servicios de tratamiento externos, en ocasiones de empresas que en su día fueron muy importantes y hoy han desaparecido, como NCR, y por supuesto, empleando la tecnología informática entonces disponible, basada en el uso de tarjetas perforadas. Ya en 1973 se edita el primer folleto publicitario para promover esta actividad que desde entonces no ha cesado de crecer y ha permitido que los servicios de corrección mecanizada de TEA hayan corregido millones de hojas de lectura óptica. Para comprender las dificultades que hubieron de superarse en aquellos momentos baste recordar que el primer ordenador personal de oficina no aparecería hasta 10 años después.

Fig. 16. Hoja de respuestas para corrección mecanizada (1971)

También en 1972 se publica la primera prueba de un autor español ajeno a TEA y a los grandes pioneros (Yela, Secadas, Pinillos), el IHE, Inventario de Hábitos de Estudio, de Fernández Pozar. Esto, que no sería hoy algo digno de mención, representó en su momento un paso importante que reflejaba el comienzo del periodo de madurez de la Psicología española Docenas de autores españoles han seguido después esta estela y han aportado obras de gran valor científico y comercial: Alonso Fernández, Fernández Ballesteros, Cuetos, Yuste, Corbalán, Pedro Hernández, Miguel Tobal, Cano Vindel... y tantos otros.

Se produce este año uno de los primeros catálogos completos para la comercialización de los tests. Aunque anteriormente se había producido algún catálogo menos completo, el de 1972 supuso un hito importante en la actividad comercial de la empresa, que exigió un notable esfuerzo de tiempo y dinero, además de una gran labor de sistematización de todo el acervo de instrumentos entones disponible.

Fig. 17. Portada del catálogo completo de tests elaborado por T.E.A. en 1972

En 1973 TEA cambia de domicilio, trasladándose a un edificio propio en la calle Fray Bernardino de Sahagún, en aquel entonces casi a las afueras de Madrid.

Fig. 18. Construcción del edificio de T.E.A, a principios de los años 1970

Tercera etapa: Autonomía (1975-1990)

Todos estos cambios que se producen entre 1970 y 1975 servirán de base a una mutación trascendental en la situación jurídica de la empresa y permitirán un futuro de crecimiento y una progresiva autonomía financiera y de funcionamiento. En este momento vuelven a confluir, ya de manera definitiva, las trayectorias de las dos empresas, Técnicos Especialistas Asociados y Ediciones TEA. Habíamos dejado a Ediciones TEA en su labor de edición de obras de gestión empresarial. Pero esta labor editorial, tal vez por falta de una atención suficiente o de una dirección eficaz, había ido languideciendo mientras los resultados de la empresa se deterioraban hasta el punto de que en un cierto momento la empresa quedó prácticamente sin actividad y como en hibernación, en espera de tiempos más propicios. Si unimos estos dos hechos, una empresa editora sin actividad y una actividad editorial de tests en fuerte expansión pero realizada por la empresa de consultoría, no es de extrañar que se decidiese hacia 1975 revitalizar la empresa editora traspasándole el negocio de los tests y, al mismo tiempo, relanzar esta actividad dotándola de una plataforma jurídica más adecuada y de una mayor autonomía de gestión.

En 1975 pues, Ediciones TEA cambia su denominación por la actual de TEA Ediciones, S. A. y en 1978 se materializa la decisión trascendental de separar la actividad editora de la consultora y asignar definitivamente la edición de tests a TEA Ediciones. Ambas compañías pasan a tener vidas independientes, equipos directivos diferentes y una gestión autónoma. Se amplía el capital de TEA Ediciones de 750.000 pesetas (4.507 euros) a 2.750.000 pesetas (16.527 euros) que aporta la empresa de consultoría Técnicos Especialistas Asociados, S. A. (TEA) pasando por tanto aquélla a ser filial de ésta.

Sin embargo, esta decisión implicaba graves inconvenientes desde el punto de vista de la seguridad laboral de las personas que procediendo de TEA, empresa estable y consolidada, deberían pasar a una empresa nueva cuyo futuro tenía que ser necesariamente incierto. Agustín Cordero, que hasta entonces había sido el responsable de la Sección de Tests en TEA y pasaría a liderar el proyecto de lanzar Ediciones TEA como empresa dedicada exclusivamente a la edición de tests, lo explica con toda claridad en sus memorias (2005):

El paso era realmente arriesgado: había que causar baja en una sociedad, por entonces con resultados brillantes, y enrolarse en aquella otra en ruinas, aceptando además como deuda el valor del almacén, que evidentemente pertenecía a TEA y cuyo importe superaba los 15 millones de pesetas. A decir verdad, era un paso casi en el vacío con muchas incertidumbres solamente atemperadas por la promesa de que si “aquello” fracasaba podíamos ser de nuevo admitidos en TEA. Sueldos, primas y condiciones de trabajo iban a quedar seriamente afectadas por los resultados de aquel cambio decisivo. Había que tener verdadera fe -y un poco de ingenuidad- para aceptar aquel desafío. Y lo aceptamos un grupo de osados: Nicolás, Toya, Marina, Manolo, Charo Rojo, Mari Carmen Ortega, Pedro Pérez, Sinfo, tal vez Blas y Paco Benito. Como responsable, yo que, experimenté entonces -y sigo experimentando ahora- un enorme agradecimiento a los "insensatos" compañeros que optaron por esta solución. A ellos y a mí nos alentaba una enorme confianza y la certidumbre de que aquella actividad, aparentemente extravagante, podía llegar a ser floreciente.

La actividad de desarrollo y comercialización de tests se convierte en una empresa con vida propia y permite revitalizar la empresa editorial que había quedado sin actividad. Sin abandonar su finalidad inicial, la actividad editorial toma nuevo impulso y da un giro definitivo: Se abandona la edición de libros de gestión empresarial y se orienta toda la actividad hacia dos líneas fundamentales: La elaboración y adaptación de instrumentos para la evaluación y la terapia (principalmente pruebas psicológicas) y la prestación de los servicios complementarios necesarios, tales como elaboración de pruebas a la medida, servicios de corrección, elaboración de informes mediante tratamiento informático, etc.

Entre 1976 y 1977 se editan, entre otras varias pruebas, algunas de especial importancia, como el WPPSI Escala de Inteligencia de Wechsler para Preescolar y Primaria, las Escalas Bayley de Desarrollo Infantil (BSID) y las Escalas McCarthy de Aptitudes y Psicomotricidad para niños (MSCA). También se publica el libro Tests empleados en España, coeditado con otras dos entidades, obra de gran difusión, que supuso un notable esfuerzo y una valiosa aportación a la historia de la psicometría española por recoger y describir ampliamente todos los tests existentes en España en ese momento.

Fig. 19. Portada de la obra Tests empleados en España

La nueva situación de autonomía de la empresa obliga a reforzar la actividad comercial dando paso a la creación de una red de distribuidores que sería desde entonces una palanca esencial para su desarrollo. Se inicia así la política de hacer contratos con representantes que pudiesen disponer de puntos directos de venta del material de TEA en diversas capitales españolas y también se inicia la distribución de nuestro material en el extranjero (Hispanoamérica).

También en 1980 se da un paso decisivo para el futuro crecimiento de la empresa, la apertura de una delegación propia en Barcelona. Hasta ese momento, la distribución de los tests fuera de Madrid se hacía principalmente en las delegaciones que TEA tenía en Barcelona, Bilbao y Sevilla pero esa distribución era bastante pasiva y muy limitada por estar en manos de personas que simultaneaban esta tarea con otras varias. La apertura de una delegación propia en la calle Brasil de Barcelona supuso pues la posibilidad de atender al mercado de los tests fuera de Madrid de una forma profesional y eficaz. Esta primera delegación sería continuada, bastantes años después, con la apertura de las delegaciones de TEA Ediciones en Bilbao, Sevilla y Zaragoza.

Fig.20. Delegación de TEA Ediciones en Barcelona (1980)

Puede decirse que en 1985 la separación entre las dos empresas está ya realizada casi totalmente, aunque ciertas funciones, principalmente las referentes a la administración de personal y la contabilidad seguirían siendo realizadas por TEA hasta principios de los años 1990.

TEA Ediciones inicia con éxito su marcha en solitario. La dedicación exclusiva a la actividad editorial de los tests permite analizar adecuadamente este negocio por sí mismo, sin depender de otros enfoques, y, bajo la dirección de Agustín Cordero, que cuenta con el apoyo de un equipo de personas competente y dedicado, se van tomado decisiones editoriales y comerciales que producen un nuevo dinamismo y un crecimiento fuerte y sostenido de la empresa.

Fig. 21. Agustín Cordero Pando

Precisamente por ello, la trayectoria posterior está bastante exenta de los sobresaltos y de los cambios bruscos que hemos visto en las primera etapas. Se trata de un crecimiento estable, constante y rentable. Agustín Cordero (2005) lo refleja de forma acertada y concisa en sus memorias antes citadas refiriéndose a sus últimos años como Director General de la empresa:

La evolución económica, fue realmente importante. A efectos únicamente informativos (puesto que en los primeros años los resultados de la venta de tests se integraban contablemente en los generales del Departamento de Psicología) las cifras reales de facturación por este concepto específico pasaron de 230.000 ptas. (1.382 €) en el ejercicio 61-62 a 42.300.000 (250.000 €) en el ejercicio 77-78, con un incremento anual medio del 40% sobre el ejercicio anterior. Partimos, en el primer ejercicio de explotación independiente (78-79) de una facturación anual de 50.100.000 ptas. (301.000 €), cifra que se aproximó a los 300 millones (1.800.000 €) en el ejercicio de 1992, último de mi permanencia como director.

Este crecimiento se sustenta sobre diversos tipos de medidas y actividades:

  • Ante todo, la negociación de contratos con casas extranjeras para la adaptación y publicación de nuevas e importantes obras que van paulatinamente enriqueciendo y completando el ya muy importante acervo de obras publicadas en España.
  • La iniciación de una política decidida de publicación de obras originales de autores españoles, que poco a poco van tomando un papel esencial entre los instrumentos de evaluación psicológica empleados en nuestro país.
  • La formación de una pequeña “Sección de Estudios” en TEA Ediciones, compuesta inicialmente por Nicolás Seisdedos y María Victoria de la Cruz, con las colaboraciones frecuentes de Agustín Cordero y Marina González, lo que permite la realización de un gran número de adaptaciones con medios propios y garantizando niveles excelentes de calidad y homogeneidad, así como la posibilidad de elaborar numerosos instrumentos propios que vendrían a reforzar la imagen y la autonomía de la empresa.
  • El inicio de una importante actividad de elaboración de pruebas a la medida para determinados procesos selectivos que por su dimensión o sus características aconsejan en ocasiones el empleo de tests inéditos y elaborados para evaluar aspectos muy concretos.
  • La apertura de una sección de librería especializada para distribuir obras de otras editoriales de forma que el profesional pueda encontrar en único lugar todos los instrumentos de evaluación psicológica y otras informaciones complementarias para su quehacer.
  • La adquisición en 1984 de un conjunto de pruebas publicadas por Editorial Miñón, de Valladolid, en su mayor parte elaboradas por otro de los pioneros de la elaboración de tests en España, Juan García Yagüe. Entre estas obras figuran algunas tan conocidas como el AMD-77, Aptitudes Mentales Diferenciadas, el AMDI, Aptitudes Mentales Diferenciadas Inferior, el Test de Inteligencia General CM-76, y el TP-76, Tensiones de Personalidad.
  • Se inicia una nueva línea de publicaciones, los programas de intervención, destinados a completar la evaluación con elementos de ayuda que permitan al educador o al terapeuta intervenir para mejorara los aspectos que lo requieren. El primer programa de esta naturaleza que se publicó fue de creación propia, el PDA Programa de Desarrollo de Aptitudes para el Aprendizaje Escolar, de Mª Victoria de la Cruz.
  • La publicación de baterías completas pensadas para determinados puestos de trabajo y profesiones específicos: Batería de Operarios, Batería de Subalternos, Batería de conductores, etc.
  • La incorporación de nuevos productos y técnicas, muy diferentes de los tradicionales tests de papel y lápiz. Cabe destacar, por ejemplo, el Vienna Test System (conjunto de equipos para el diagnóstico y terapia asistidos por ordenador), el TOEIC (Test of English for Internacional Communication), los aparatos de biofeedback y el desarrollo de diversas soluciones informáticas para la corrección e interpretación de sus resultados de los tests.
  • El inicio de una actividad de edición de libros, siempre íntimamente relacionados con los instrumentos de evaluación, que supone un complemento importante de la actividad de edición de tests, tanto desde un punto de vista comercial como desde la perspectiva técnica. Los dos primeros libros publicados son las guías de interpretación clínica del WISC y del WAIS.

Fig. 22. María Victoria de la Cruz

 

Se confirman pues las palabras de Agustín Cordero que hemos recogido más arriba: TEA Ediciones se ha consolidado como una verdadera empresa, con un catálogo de productos de calidad, con una buena imagen en el mercado, con una situación económica rentable y con una capacidad financiera saneada. Todo ello, además, ha permitido no sólo lograr la deseable independencia sino conseguir que la empresa se convierta en una verdadera institución con vida autónoma, suficientemente separada de la de sus accionistas y de la de las personas que la componen. Aparece entonces un nuevo reto: el relevo generacional.

Cuarta etapa: Relevo generacional (1991-2000)

En 1992 han transcurrido ya 35 años desde la fundación de Ediciones TEA e inevitablemente el paso del tiempo condiciona muchas cosas y obliga a tomar decisiones profundas para asegurar el crecimiento y la pervivencia de la empresa. El 1 de abril de 1989 había fallecido a los 80 años de edad Roberto Cuñat, figura esencial en el lanzamiento y desarrollo de la actividad de edición de pruebas psicológicas, junto a Mariano Yela. El propio Mariano Yela desaparecería en 1994 dejando tras de sí una huella imborrable, una legión de alumnos brillantes y unos estudios de Psicología completamente consolidados.

Desde la óptica más interna de TEA, es necesario afrontar las próximas jubilaciones de los dos directivos que han tenido la responsabilidad de marcar el rumbo de la empresa en los últimos 20 años y artífices, por tanto, de su desarrollo y de su separación de TEA-CEGOS, Bernardo Garbayo y Agustín Cordero. Bernardo Garbayo, aunque nunca trabajó directamente en la actividad de los tests, sustituyó a Roberto Cuñat en la dirección general y en la presidencia de TEA-CEGOS y fue Presidente de TEA Ediciones entre 1978 y 1995. Ejerció pues un papel decisivo en la orientación de la empresa y en la mayor parte de las decisiones trascendentales que se tomaron durante aquellos años, si bien dejó en todo momento una gran autonomía a Agustín Cordero en la dirección de las actividades ordinarias y apoyó sus decisiones técnicas y comerciales, formando un tándem muy eficaz que permitió lograr el crecimiento que se ha citado.

Bernardo Garbayo ha sido sin duda desconocido para la mayor parte de las personas que se han relacionado con TEA Ediciones, ya sean autores, profesores universitarios, clientes o editores extranjeros, tanto porque su formación de ingeniería no le facilitaba mucho su acercamiento a la Psicología, como porque su escaso afán de figurar y su habilidad para la delegación le llevasen a dejar toda la gestión ordinaria de la empresa en Agustín Cordero. Pero es mucho lo que le debe la empresa pues como presidente orientó, matizó y respaldó todas las decisiones importantes que se tomaron durante esos casi 20 años en los que se produjo el despegue definitivo de TEA Ediciones. Se jubiló en 1995, dejando la presidencia a Luis Herrera, y falleció de forma súbita poco tiempo después.

Fig. 23. Bernardo Garbayo, Presidente de TEA Ediciones entre 1978 y 1995

El rodillo inexorable del paso del tiempo alcanza también a Agustín Cordero Pando, Director General de la empresa desde 1978 y artífice de su independencia, su consolidación y el espectacular crecimiento experimentado en esos 15 años decisivos, quien se jubila en 1993. Agustín Cordero había dirigido la actividad de edición de tests durante casi tres décadas y había protagonizado en 1978, como se ha dicho, la aventura de la separación de TEA-CEGOS, aventura culminada con éxito empresarial, económico, técnico y de gestión.

En ese momento Jaime Pereña asume la Dirección General que deja vacante Agustín Cordero, con la gran ventaja de recibir una empresa financieramente muy sana (tras sucesivas ampliaciones cuenta en ese momento con un capital social de 100.000 € más 660.000 € de reservas), que mantiene fuertes tasas de crecimiento (la cifra de facturación anual ha pasado en los últimos 15 años de unos 300.000 € a 1.800.000 € por año), y con una plantilla de 30 personas, de las cuales casi la mitad son titulados superiores.

Hay pues que tomar el relevo, seguir la senda que han marcado los predecesores y garantizar que el relevo generacional no merme las cualidades y puntos fuertes de la empresa sino que, antes al contrario, se convierta en un nuevo factor de actualización y dinamismo renovados.

Figura 24. Jaime Pereña Brand, Director General de TEA Ediciones desde 1993

Porque la edad de la jubilación llega también para varias de las personas que trabajan en la empresa y que han jugado papeles importantes en las etapas anteriores asumiendo tareas de responsabilidad decisivas para la marcha de la empresa. Así, en los últimos años del siglo XX se jubilan Jaime Casamitjana, Marina González y Mª Victoria de la Cruz y al principio del nuevo siglo, Nicolás Seisdedos. Casamitjana era el director de la delegación de Barcelona desde su separación de TEA-CEGOS, Marina González había desempeñado puestos decisivos como la dirección comercial de la empresa y la responsabilidad del lanzamiento de la actividad exportadora, y Mª Victoria de la Cruz y Nicolás Seisdedos fueron técnicos del departamento de I+D y autores de una gran parte de las adaptaciones de los grandes tests publicados por TEA, sí como autores de una importantísima colección de obras de creación propia.

La sustitución de personas que habían jugado un papel tan decisivo en la formación de la empresa y que la habían marcado con la impronta de su profesionalidad y de su personalidad era indudablemente una tarea difícil y arriesgada. TEA Ediciones debería ser capaz de afrontar este relevo generacional sin perder sus señas de identidad y la gran cantidad de saber hacer acumulado durante décadas y, al mismo tiempo, renovarse adaptándose a las nuevas necesidades de los tiempos e incrementar su dinamismo.

Esta década de los años 90 se inicia además en medio de las dificultades de una crisis económica que afecta muy profundamente a España. Los ejercicios de 1992, 1993 y 1994 se producen en un entorno muy difícil que TEA Ediciones aprovecha adecuadamente para sanear algunas actividades que por el transcurso del tiempo se habían quedado un tanto obsoletas. Bajo el impulso de la nueva dirección de Jaime Pereña se acomete pues un importante plan de mejora que tiene las siguientes líneas directrices:

  • Se desarrolla un ambicioso plan de nuevas publicaciones con el objetivo esencial de renovar la cartera de productos de la empresa y para lo cual se establece un nuevo ritmo de lanzamiento de nuevos productos a razón de una obra por mes.
  • El lanzamiento de nuevos productos se acompaña de una profunda remodelación de los aspectos relacionados con la composición y producción de las nuevas obras y de las ya existentes con anterioridad. Se empieza a cuidar la presentación de los productos, algo cada vez más demandado por los clientes, se introduce el color en los materiales de los tests y se empiezan a producir cubiertas diferentes para los distintos productos, se lanzan cuadernillos y hojas de respuestas a dos tintas o a todo color, se empiezan a producir hojas de respuestas autocorregibles, etc.
  • En 1992 se edita un catálogo completo de las obras de la empresa, algo que no se había hecho desde el año 1978, y que representa un decidido esfuerzo por dar a la compañía un nuevo impulso comercial.

Fig. 25. Catálogo de TEA Ediciones en 1992

  • Fruto de este mayor esfuerzo comercial, se decide abrir una nueva delegación propia en Bilbao, de la que se hace cargo Maite Villanueva, y se realiza una importante renovación de la red de distribuidores extranjeros, lo que permite que los productos de TEA Ediciones estén presentes en la mayor parte de los países de habla hispana.
  • Paralelamente, es necesario hacer un importante esfuerzo de revitalización de los contactos con los principales editores de tests extranjeros con el fin de facilitar la obtención de los contratos de edición de las obras más relevantes en el panorama internacional. Con este objetivo TEA Ediciones empieza a asistir asiduamente a la convención anual de la American Psychological Association (APA) y en 1996 se incorpora al Europen Test Publishers Group (ETPG), la asociación internacional que agrupa a los principales editores de tests de Europa, en un decidido propósito de impulsar la presencia de la empresa en los foros internacionales dedicados a la evaluación psicológica.
  • Se acomete una profunda renovación y actualización de las soluciones informáticas de que dispone TEA Ediciones y que también resultaban en esos momentos poco adecuadas. Ello afecta tanto a las aplicaciones que se incorporan a los productos (para la corrección o interpretación de los tests), como a las referidas a los servicios que presta la empresa (principalmente los servicios de corrección mecanizada de pruebas) y a las de tipo interno necesarias para la correcta administración de la empresa. Es de destacar la decisiva labor realizada en este punto por el departamento de informática de la empresa bajo el impulso de Xavier Minguijón y Miguel Estebaranz.

Fig. 26 Nicolás Seisdedos Cubero

El tamaño que ya adquirido TEA Ediciones en la década de 1990 exige la formalización de la estructura orgánica de la empresa, algo que no produce resultados inmediatos hacia el exterior pero que tiene una importancia decisiva para el crecimiento futuro de la empresa. Así, se da progresivamente entrada a una nueva generación de mandos jóvenes capaces, de una parte, de relevar adecuadamente a los responsables de haber puesto en marcha la empresa, y de otra parte, de dotar a la organización de un dinamismo más acorde con las necesidades de un mundo más competitivo y cambiante. Milagros Antón asume la dirección de la actividad comercial, aspecto esencial para la marcha de la empresa y que carecía en aquellos momentos de los niveles de profesionalidad y de energía demandados por las nuevas circunstancias del mercado. Mónica Ferrán pasa a dirigir la importante delegación de Barcelona al jubilarse Jaime Casamitjana. Se crea un nuevo departamento de Investigación y Desarrollo, esencial para mantener la capacidad de innovación de la empresa y los niveles necesarios de calidad en el desarrollo de nuevos productos, y cuya responsabilidad asume Sara Corral. Xavier Minguijón, que había entrado en la delegación de Barcelona a principios de los 90, se traslada a Madrid para dirigir el Departamento de Informática, cada vez más importante no sólo para actividades como la corrección mecanizada sino como apoyo imprescindible en el tratamiento, corrección e interpretación de los nuevos productos. Carlos Segura se hace cargo de la dirección de producción que queda vacante por el prematuro fallecimiento de Manuel Ruiz. Y se incorpora Luisa López para reorganizar el departamento de administración, que había sufrido las consecuencias de que hasta ese momento las tareas administrativas hubiesen estado compartidas entre TEA Ediciones y TEA-CEGOS, con lo que la responsabilidad se había diluido.

En estos últimos años del siglo XX se produce pues una reorganización de la empresa para adaptarla a las nuevas necesidades de un mercado mucho más maduro y competitivo y para hacer frente al progreso científico que se está produciendo en el campo de los tests y particularmente en España donde nuevas generaciones de psicólogos han empezado a salir de las facultades de Psicología para ocupar puestos cada vez más relevantes en la sociedad. Y TEA Ediciones es capaz de dar una respuesta eficaz al reto del inevitable cambio generacional.

Quinta etapa: Expansión (2000…)

Todo ese esfuerzo organizativo realizado a finales de los años 1990, acompañado de un proceso de relevo generacional que resulta un claro éxito, aunque en determinados momentos hubiese de superar dificultades no pequeñas, permite sentar las bases para un nuevo periodo de crecimiento y de prosperidad.

Nada en la historia humana es definitivo y cuanto más nos acercamos en este repaso a los tiempos actuales más nos introducimos en un terreno difícil en el que las relativas certezas del ayer se pueden verse parcialmente desmentidas por las radicales incertidumbres de lo que será el mañana. Por tanto, serán otros los que podrán opinar con mayor perspectiva sobre los tiempos presentes e identificar otras nuevas etapas de progreso o de declive.

Podemos, sin embargo, aportar algunos datos adicionales sobre la evolución de TEA Ediciones en los primeros años del siglo XXI, datos que permiten comprobar que ha sido posible sustituir con éxito a los artífices del lanzamiento y consolidación de TEA Ediciones, por una nueva generación de profesionales, que mantienen el espíritu y las características básicas de la empresa sin perjuicio de incorporar una savia nueva proveniente ya de unas aulas universitarias en las que la formación en Psicología y en otras disciplinas ha podido ser mucho más completa, sistemática y actualizada.

Este periodo que puede caracterizarse ante todo aludiendo a tres términos que reflejan la consecución de los objetivos básicos de toda empresa: consolidación, crecimiento y rentabilidad. En efecto, si TEA Ediciones era líder en el ámbito iberoamericano en la actividad de edición y comercialización de instrumentos de evaluación psicológica, ese liderazgo se ha mantenido y, tal vez, se ha reforzado en los últimos años. El lanzamiento de nuevos productos, la intensificación de la acción comercial y el mayor dinamismo aportado por una generación de gestores jóvenes han sido los pilares de esa consolidación, que mantiene las virtudes tradicionales que habían inculcado los fundadores de la empresa adaptadas a las necesidades de los tiempos actuales.

El crecimiento es una de las piedras de toque del éxito de cualquier empresa pues es un requisito de todo ser vivo y la condición para poder generar los recursos necesarios para progresar. Baste mencionar algunos datos significativos. En primer lugar, la plantilla de TEA Ediciones era de 25 personas en 1995, número que se había doblado 12 años después.

Fig. 27. El personal de TEA Ediciones en 2005

La cifra de negocios total de la empresa, sin duda el mejor indicador del crecimiento, ha experimentado un incremento superior al 400% en los últimos quince años, es decir, el volumen de actividad se ha multiplicado por cuatro, como consecuencia de que se ha mantenido un crecimiento constante y acumulativo a un ritmo medio de 11% anual.

La rentabilidad es el otro criterio esencial para evaluar la evolución de cualquier empresa pues es el objetivo final, la condición imprescindible para mantener la capacidad de inversión y progreso y la medida de su aceptación por parte del mercado. En este punto, se puede comprobar que el crecimiento de TEA Ediciones ha sido, además, extraordinariamente sano pues al tiempo que la cifra de negocios se ha multiplicado por cuatro los beneficios se han multiplicado por siete.

Aunque la supervivencia de un ser vivo, como una empresa, no está nunca garantizada a largo plazo, esa trayectoria de crecimiento y de crecimiento rentable es el mejor síntoma de la adecuación de la empresa a las necesidades de sus clientes y la única garantía de supervivencia.

El crecimiento rentable no es nunca fruto de la casualidad, aunque en ciertas épocas de bonanza pueda beneficiarse del desarrollo general de la economía. En el caso de TEA Ediciones esta dilatada etapa de expansión y desarrollo se ha sustentado en la adopción de diversas medidas estratégicas que, además, se han mantenido en el tiempo con tesón.

Fig. 28. Stand de TEA Ediciones en el Congreso Internacional de Psicología celebrado en Madrid en 1994

Es importante destacar la apertura de tres nuevas delegaciones en España. Desde los años 1980 TEA Ediciones tenía, además de su sede en Madrid, una delegación propia en Barcelona. Con posterioridad se han ido abriendo nuevas delegaciones en Bilbao, Sevilla, y más reciéntemente, en Zaragoza. Esta descentralización de la empresa, que se adecua a la descentralización política de España, ha permitido un acercamiento a los clientes y una gran mejora en la calidad del servicio prestado a los mismos.

Aunque TEA Ediciones había tenido tradicionalmente distribuidores en algunos países iberoamericanos, se ha producido también una fuerte expansión en al campo internacional intentando de forma sistemática disponer de representantes eficaces en todos los países de habla hispana y aumentando los contactos personales con nuestros distribuidores mediante visitas y convenciones de representantes internacionales, de las que ya se han celebrado varias ediciones.

Fig. 29. I Convención de distribuidores extranjeros de TEA Ediciones (Costa Rica, 2001)

El crecimiento de una editorial y particularmente una especializada en evaluación psicológica sólo es posible a partir de un fuerte grado de innovación que se traduzca en el lanzamiento de nuevos productos o de versiones revisadas y actualizadas de productos anteriores. Entre 1992 y 2008 TEA Ediciones ha lanzado 221 productos nuevos, sin contar revisiones ya actualizaciones, lo que supone la presentación de más de 12 instrumentos de evaluación nuevos por año. Quien sepa el gran esfuerzo de tiempo, dinero y talento que hay que aportar para crear una nueva prueba de evaluación podrá valorar adecuadamente lo que supone para la psicometría en lengua española esta aportación.

Fig. 30. Algunas de las obras publicadas por TEA Ediciones en la década de 1990

Para fomentar ese objetivo esencial de la innovación y para estimular a los posibles autores españoles para que convirtiesen en productos terminados algunas de las numerosas investigaciones valiosas que se realizan en nuestras universidades, TEA Ediciones instauró en 1995 un Premio para recompensar la creación de nuevos instrumentos originales. Desde entonces, el Premio se ha ido consolidando y adquiriendo un gran prestigio entre los profesionales dando lugar a que se hayan celebrado ya 16 ediciones que han permitido publicar no sólo las obras premiadas en las diversas ediciones sino muchas otras, también interesantes, que sin haber ganado el galardón, merecían ser publicadas y puestas a disposición de los psicólogos.

Fig. 31. Entrega del Premio TEA 2005 en la Facultad de Oviedo a los autores de la prueba FRIDA

Es sabido que un grave “cáncer” de los instrumentos de evaluación psicológica , sobre todo en ciertos países, es la “piratería”, es decir, la infracción sistemática de los derechos de propiedad intelectual, algo que no sólo afecta como a veces se piensa a derechos patrimoniales de autores y editores sino también, y gravemente, a la innovación misma, a la validez de los instrumentos y a la imagen y credibilidad de la profesión. TEA Ediciones ha puesto en marcha muy diversos tipos de acciones para tratar de frenar y limitar este tipo de abusos: mejoras en la presentación de los productos, uso de colores, diseño de hojas de respuestas autocorregibles, lanzamiento de sistemas de corrección por medios informáticos, actualización de baremos, edición de versiones actualizadas y revisadas, divulgación de las consecuencias negativas de la “piratería”, envío de cartas de aviso e incluso actuaciones por vía judicial. Esta batalla no está ni estará ni estará nunca ganada pero ha dado innegables frutos.

Fig. 32. Hoja de respuestas autocorregible

Como en toda empresa, y mucho más en una cuya actividad tiene un fuerte componente profesional y técnico, TEA Ediciones ha prestado una especial atención para contratar, mantener y motivar a un equipo de personas competente e integrado en la empresa. La plantilla ha pasado de 22 personas en 1994 a 50 en 2008, lo que supone un crecimiento del 127% en 15 años; al mismo tiempo, la, productividad media de cada persona se ha incrementado en el 116%. A todo esto cabe añadir el dato significativo de que más del 55% del personal tiene titulación superior.

Esta historia es forzosamente incompleta, como corresponde a una entidad viva y en evolución, y nuevas páginas deberán añadirse a las que aquí se recogen. Siempre es sin embargo importante e interesante reconocer el trabajo de los que nos precedieron en cualquier empresa valiosa, intentar comprender los mecanismos profundos que permitieron a una empresa tener éxito o que llevaron a tantas otras a la desaparición e intentar aprender de las experiencias pasadas para resolver mejor los problemas actuales y venideros. En el caso de TEA Ediciones esta pequeña historia es todavía más relevante porque se entrelaza de forma muy estrecha con la historia de la Psicología y, en particular, de la Psicometría españolas, hasta el punto de que ambas historias se hacen en muchos momentos indisolubles (ver figura 33). TEA Ediciones ha sido capaz de mantener una trayectoria creciente y rentable durante más de 50 años, lo que es el objetivo esencial de toda empresa, y al mismo tiempo contribuir al desarrollo científico de la Psicometría en lengua española adaptando los mejores instrumentos extranjeros, fomentando el desarrollo de instrumentos generados en nuestra propia cultura e incluso creando un importante catálogo de pruebas de elaboración propia.

Fig. 33. Premio Huarte de San Juan concedido a TEA Ediciones por su contribución al progreso científico de la Psicología

 

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